martes, 7 de enero de 2014

Las lágrimas de la noche


Cuando le tristeza visita al corazón es difícil no llorar, más aún cuando la otra persona finalmente confiesa que no quiere nada contigo, ya sea porque no me ama o porque encontró alguien a quien amar.

Es ahí cuando los días se vuelven grises y las noches interminables, no dejas de pensar en que a partir de ahora te quedarás sola y que sólo dios sabe hasta cuándo, pero la soledad se apodera de tu alma y es así que comienzas a llorar.

Miras hacia un lado y recuerdas los momentos lindos que pasaste a su lado, y volteas al otro y se te vienen a la mente todas las aventuras que viviste junto a él. Todo lugar estaba impregnado a él, pero ya no está.

Aunque en este momento estas palabras no ayuden mucho, pero valen hacerte recordar: La noche pronto pasará, todo se acabará, y poco a poco ese triste corazón se alegrará, empezarás a ver la vida desde otro panorama, el de la esperanza, y cuando las heridas cicatricen, entonces todo cambiará.
Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría. Salmo 30.5