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martes, 29 de mayo de 2012
El Perdon despues del abandono
Recuerdo el día que mi amiga, a quien llamaremos Susana, entró llorando al colegio donde trabajábamos, no era para poco, su esposo le había dicho que ya no la amaba más y que poco a poco se alejaría de ella y sus hijos hasta no dejar ninguna huella.
Anécdotas como éstas son muy comunes en nuestra sociedad, de la noche a la mañana o progresivamente uno de los dos marca distancia porque encontró su "verdadera" media naranja.
Meses atrás Susana empezó a sospechar de la conducta de su esposo lo cual le trajo preocupación y con el tiempo afectó su alimentación, adelgazó y se autoaisló, es más, poco a poco empezó a descuidar a sus hijos. Las amigas, como era de esperar, le aconsejaban que se refugie en las fiestas, que debía conocer personas y que con el tiempo olvidaría a la persona con quien compartió toda su vida, pero Susana prefería mantenerse en la soledad.
Muchas veces Susana me preguntó lo que haría en su lugar, a lo que sólo le respondía superficialmente que debía tener paciencia y ser fuerte en medio del dolor, pero no le mostraba la verdadera solución hasta aquel día que la vi desconsolada meintras entraba al colegio.
Entonces me dí cuenta que llegó el momento de actuar, había que mostrarle el camino.
Le pregunté si estaba dispuesta a buscar de cualquier modo una solución a su problema, a lo cual asintió; fuimos a la biblioteca del colegio y le dije que la solución estaba más cerca de lo que imaginaba: tenía que conocer primero al que la creó, es decir a Dios, y pedirle que le dé la fortaleza necesaria para pasar esa tormenta.
Ella necesitaba el perdón tridimensional, es decir, el perdón de Dios, el perdonarse a sí misma y perdonar al que la ofendió, en este caso a su esposo.
Eso es imposible - Susana respondió, porque humanamente lo era pero con la ayuda de Dios ese era un proceso largo por el cual debía pasar y que algún día ella se lo agradecería eternamente por los grandiosos resultados a los que su decisión le llevaría.
Hicimos una corta oración (conversación con Dios) y ella le pidió perdón por sus errores y que le ayudara a perdonarse a sí misma, porque estaba llena de culpa y rencores del pasado, y también le pidió que más adelante con la ayuda divina logre la tercera fase que era la más difícil, perdonar a su esposo.
Continuará...
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