miércoles, 16 de julio de 2014

Te amo, pero a tus hijos, no


Hace poco una amiga me contó que la persona con la que está saliendo le pidió iniciar una etapa de convivencia. Propuesta que la emocionó, al fin podría estar al lado de la persona que dice amarle. Sólo que hay un detalle o mejor dicho dos o hasta tres:

Ella tiene dos hijos adolescentes de un compromiso anterior, por su parte él tiene un hijo, también fruto de una relación anterior. Por eso la propuesta de convivir le emocionó pero a la vez la entristeció:

"Te amo y me gustaría que podamos iniciar una vida de pareja, convivir juntos en un departamento, le dijo, pero no quiero que traigas a tus hijos, encárgalos a tu madre o a un familiar, pero quiero vivir sólo contigo. yo también haré lo mismo, es decir, tendremos un espacio para ti, para mí y nadie más"

Ella se siente confundida, tiene el corazón dividido, porque no sabe por quién elegir, si por la persona que jura amarle o por los hijos que aún dependen de ella.


Lo cierto es que esa propuesta aparenta ser buena pero no lo es, porque cualquiera que diga amarle, deberá aceptarle con todo lo que ella representa, no se le puede amar en parte, se le ama por completo y al hablar de sus hijos menores de edad, ellos son parte de ella, y tienen que estar donde la madre esté.


Es mil veces preferible que ella deje al egoísta que jura amarle con tal de ser una madre responsable, que ir corriendo tras un egoísta que la induce a la irresponsabilidad.

No existe el "te amo, pero no amo a tus hijos", porque quien no tiene la capacidad de amar aquello que es parte de tu vida, entonces estamos hablando de un sentimiento que no es genuino.


El amor implica también ponerse en los hombros las cargas de la pareja para hacerlas más ligeras y llevaderas, cualquiera que no esté dispuesto a hacerlo es un mentiroso.